La ruta hacia la atención especializada para la salud renal en Guatemala comenzó en los años ochenta, con la visita del Dr. Urbina Oteisa, consultor venezolano de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Su misión desde su llegada fue clara: estudiar la viabilidad de un programa de trasplante renal en Guatemala. Este análisis impulsó la creación de una comisión clave encargada de planificar una unidad nacional para pacientes renales crónicos. El comité reunió el talento y la visión de grandes médicos del sistema de salud pública los doctores:
Riyad Muadi (Hospital Roosevelt), Óscar Cordón (Seguro Social), Carlos Bethancourt (Seguro Social), Manuel Toledo (Hospital San Juan de Dios) y Dr. Vargas (Hospital Militar).